Mi granito de arena para ayudarte a reactivar tu negocio en la «nueva normalidad»

Después de un par de semanas retomando contactos para volver a poner en marcha encargos que se habían quedado congelados por la Covid-19, uno toma consciencia de que el panorama es muy diferente al que se dibujaba apenas tres meses atrás. Trabajos apalabrados e incluso en marcha, vuelven a estar en consideración, están pospuestos sine díe o incluso anulados. Ya sea porque el mensaje ha cambiado y necesita replantearse, porque el proyecto se ha pospuesto o cancelado o porque, sobre todo, las pérdidas que ha supuesto este parón hacen que se replantee cualquier gasto o inversión que se iba a realizar antes de que todo se parara en seco. Tal y como están las cosas, todo parece apuntar a que el dinero de los que más nos hemos visto afectados por el confinamiento se va a poner a la defensiva y eso, mucho me temo, no va a beneficiar a nadie. Cambiemos eso.

Una cosa en que siempre insisto al presentar mis servicios es que no son un gasto, son una inversión. Unas buenas fotos o un buen contenido audiovisual, junto con una buena planificación de uso, generan una buena imagen que, a corto/medio plazo, generan un retorno del dinero que se ha invertido y un beneficio añadido que dependerá del objetivo con el que se haya realizado ese trabajo. No es algo que diga por decir, realmente lo creo. La diferencia entre gastar o invertir en contenido audiovisual está en quién y cómo lo hace. Un mal trabajo siempre será un gasto (que incluso puede generar pérdidas mayores) pero un buen trabajo se verá como una inversión.

¿NECESITAS CONTENIDO AUDIOVISUAL PERO CREES QUE NO PUEDES PERMITÍRTELO AHORA? ¡HABLEMOS!

Por eso, si tu proyecto, negocio, empresa… ha visto cómo el coronavirus ha puesto tus cuentas patas arriba y no te puedes permitir ahora esas fotografías, vídeo o campaña que tenías planteada o que necesitas para salir del paso, te propongo lo siguiente: ponte en contacto conmigo, cuéntame en qué consiste tu negocio/trabajo, cómo estaba antes, cómo lo ves ahora y qué crees que necesitaría (dentro de mis competencias, claro, que son las de una agencia de comunicación) para mejorar su situación. Te asesoro (sin coste), pensamos en una solución que pueda ayudarte a remontar, valoramos su viabilidad y, si te cuadra, te preparo un presupuesto que, si te cuadra también, -y aquí viene lo bueno- no tendrás que pagar(*) si tu situación no mejora y/o finalmente -esperemos que no, que de eso se trata todo esto- tienes que echar el cierre.

Sí, QUIERO Y VOY A INVERTIR EN TI Y EN TU NEGOCIO (tiempo, experiencia, saber hacer y equipo) para que tú puedas tener los beneficios antes de hacer tu inversión en mí. Si te hace falta para volver a ponerte en marcha, cuenta con ello.

Obviamente, se trata de echar una mano a los que realmente lo necesiten así que, para los que no haya cambiado la situación durante el estado de alarma, la forma de trabajar seguirá igual que antes pero con una pequeña (gran) diferencia: al contratarme a mí, estaréis contribuyendo también a apoyar a los que lo están pasando mal porque me haréis más fácil asumir los gastos que me pueda suponer esta forma de ayudar.

¿Qué? ¿Nos ponemos a buscar soluciones para tu negocio juntos? 🙂

(*) Excepto los gastos que me suponga a mí llevar a cabo el trabajo como impresiones, desplazamientos, alojamientos, comidas, personal adicional que pudiera hacer falta para ejecutarlo… En resumen, nada por lo que yo tenga que pagar para poder llevar a cabo ese trabajo (y que, en caso de ser necesario, siempre intentaríamos reducir al máximo esos costes).

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