¡Tres premios para ‘El cielo es nuestro techo’!

¿Quién nos lo iba a decir? Cuando -¡por fin!- terminé con el montaje de ‘El cielo es nuestro techo’, Javier y yo respiramos aliviados creyendo que lo difícil ya estaba hecho y que sólo nos quedaba subirlo a internet y dejar que una inexistente inercia se encargara de difundirlo y hacerlo llegar a miles y miles de personas. Obviamente, no fue así y nos pusimos a indagar en maneras de llegar a un público más heterogéneo y que, de alguna manera, estuviera interesado en llegar a un género (el corto documental) que no tiene demasiados canales de distribución fuera de Internet. Optamos por los festivales sin tener mucha idea de cómo funcionaba ese circuito y, en el último año, podemos decir que -más o menos- hemos conseguido entenderlo aunque aún seguimos llevándonos alguna que otra sorpresa. Pero vayamos a las buenas (las malas, si eso, ya otro día).

El pasado 25 de julio, ‘El cielo es nuestro techo’ ganaba su primer premio en el Festival Internacional de Cine de La Siberia ‘Reyes Abades’, un festival que quería poner en valor las historias de empoderamiento de la mujer rural y que había visto en la historia de las mariscadoras de Cedeira un ejemplo perfecto de lo que buscaban entre los más de 320 trabajos de todo el mundo que se habían presentado. Ni que decir tiene que nos pusimos tanto o más contentos que cuando nos comunicación la selección en el Festival de Málaga y que no dudamos ni en momento en asistir a la que sería nuestra primera ceremonia de entrega de premios (en la que me di cuenta de que sí que es interesante llevar -al menos- una mínima idea de lo que vas a querer decir cuando subas a recoger el premio).

Premiados y organización del Festival Internacional de Cine de La Siberia ‘Reyes Abades’

Dos días después de eso, el director del Sea and Beach Film Festival de Santa Pola (Alicante) contacta conmigo para decirme que ‘El cielo es nuestro techo’ se había hecho con el premio a Mejor Corto Documental. No nos lo podíamos creer. Más de 100 personas se acercaron a la proyección al aire libre en la playa y fue Javier en este caso el que se encargó de agradecer el premio y dedicárselo a las mariscadoras que, a fin de cuentas, son las únicas protagonistas de una historia en la que nosotros sólo hemos hecho las veces de altavoz.

Javier recogiendo el premios a Mejor Corto en el Sea and Beach Film Festival

Pero no acababa aquí la cosa. Tres días después estamos presentando nuestro corto en el Rural Film Fest, también en una proyección al aire libre a la que asisten también más de un centenar de personas y que no sólo aplauden el corto sino que le otorgan 24 de los 98 votos del premio del público, que nos dejaba en más que fantástico segundo lugar detrás de un grandísimo ‘Amancio, vampiro de pueblo’ con 32. Algunos de sus votantes se acercaron para comentar o felicitarnos por nuestro trabajo y decirnos que, de no haberse proyectado el corto de Alejo Ibáñez en la misma sesión que el nuestro, nos hubieran votado a nosotros, lo que nos hizo mucha ilusión. La sorpresa llegó en la entrega de premios, cuando ‘El cielo es nuestro techo’ se hacía con el de Mejor Corto Documental Nacional. Era el tercer premio que conseguía la historia de las mariscadoras en una semana. Aún nos llevará algunos días asimilarlo.

Foto de familia en la gala de clausura del Rural Film Fest

No hemos querido olvidar en ningún momento que ‘El cielo es nuestro techo’ es un trabajo en el que nos limitamos a hacer las veces de altavoz de las verdaderas merecedoras de todos los premios: Carmen, Teresa, Pili, Marita, Matilde, Maruja, Josefa, Rosario… Un grupo de mujeres admirables que nunca se dio por vencido y que luchó duro para conseguir algo tan “simple” como un sueldo propio y digno, ser reconocidas como trabajadoras y, además, con los mismos derechos que los hombres de la Cofradía de Pescadores de Cedeira. Y todo ello, en un ambiente hostil y con unas condiciones de trabajo iniciales desalentadoras.

Para nosotros es un orgullo poder ir llevando de festival en festival un documental que pecó de inexperiencia en su elaboración pero que hemos intentado resolver de la mejor manera que hemos sabido para que, en palabras de una de ellas, “las que entran ahora no olviden lo que luchamos las mayores”.A ellas les dedicamos todos los premios y selecciones que hemos recibido y todo lo que, ojalá, esté por llegar.

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