¡’El cielo es nuestro techo’ en la Sección Oficial del Festival de Málaga!

Me despertó el móvil con el tono de aviso de un nuevo correo electrónico. Me había quedado traspuesto en el sofá después de comer y cogí el teléfono aún medio cuajado en lo que podría definirse como un acto reflejo desganado, esperando la propuesta comercial de un príncipe del Congo o la seductora promesa de unos centímetros más de pene sin demasiado esfuerzo. Pero no, “Comunicación oficial del Festival de Málaga”, decía el remitente. Ahí estaba el típico mensaje de “ a pesar de que tu trabajo es muy bueno, no ha pasado el corte porque la calidad de lo presentado este año es altísima; lo sentimos tremendamente… bla bla bla”, pensé en mi somnolencia. Pero no. NO, JODER, NO. Me levanté rápido del sofá. Me mareé. Me volví a sentar y leí otra vez. ‘El cielo es nuestro techo’ había sido seleccionada en la Sección Oficial a Concurso, dentro de la categoría Afirmando los Derechos de las Mujeres, del Festival de Málaga… Pero tenía que decir si aceptaba la candidatura en los cinco días siguientes a la recepción del email y no decir nada hasta el día 4 de abril, que se haría público el programa. “¿Cinco días?”, pensé a la velocidad del rayo con la mayoría de las neuronas aún desperezándose, “¿¿¿¡¡¡CINCO DÍAS!!!???” Ni tres minutos tardé en contestar desde el móvil, aún dormido y con una gramática que leí después, ya más despierto, y que no llegaba ni a nivel Greystoke. Cosas del ansia, ya sabéis. Pero ya estaba la maquinaria en marcha.

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Las últimas semanas han sido (y siguen siendo) un aprendizaje forzoso y exhaustivo de cómo funcionan las cosas en un festival y de lo que exige/requiere a nivel técnico y económico (aunque eso es algo que me reservo para otra entrada después de volver de Málaga y dando una visión más global de todo). Obviamente, la primera lectura que hay que hacer es que no es lo mismo ir con una productora/distribuidora respaldándote que ir como un par de mindundis que hicieron algo por gusto, con mucha ilusión y sin mucha (o ninguna) idea. A estos efectos, es satisfactorio y frustrante a partes iguales. Satisfactorio porque el orgullo que supone que te reconozcan un trabajo que se ha llevado muchas horas (y dinero) de tu vida, tiene cabida en un festival así… Y frustrante por la cantidad de cosas que descubres que desconoces, que te ponen los pies en la tierra y te hacen descubrir que no es oro todo lo que reluce.

En cualquier caso, saber que ‘El cielo es nuestro techo’ ha sido uno de los once cortos seleccionados en su categoría de entre la friolera de 321 presentados, pues es un motivo grande (muy grande) de orgullo. Y en ésas estamos, en disfrutarlo y compartirlo con vosotros, especialmente con las mariscadoras de la ría de Cedeira y los 45 mecenas que creyeron en Javier y en mí e hicieron posible que el documental fuera viable económicamente a través de la campaña de crowdfunding que lanzamos en su día. GRACIAS.

 

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