Vuelve la maratón de fotodonaciones pero con un formato mejor: fotosporpalestina.com

Han pasado cuatro años desde la última maratón de fotodonaciones. Para los que hayáis conocido este blog después de aquello y no sepáis de qué iba la cosa, la maratón de fotodonaciones era un mes en el que ponía a la venta las fotografías publicadas en mi fotoblog y en el que todo lo recaudado se donaba íntegramente a proyectos destinados a paliar la malnutrición infantil en el África subsahariana. Una idea sencilla que fue creciendo cada año y que recaudó cerca de 10000€ durante los cuatro años que estuvo en marcha. Con la siguiente ya planeada y prácticamente a punto de ver la luz, un cúmulo de decepciones y desencuentros se juntaron y me llevaron a tomar la decisión de dejar aparcada la iniciativa sin mucha intención de rescatarla en el futuro. Hasta ahora, que me he arrancado, junto con otros 30 fotógrafos, a organizar Fotos por Palestina. Y os preguntaréis… ¿Por qué ahora?

REENCONTRADO LA MOTIVACIÓN

Aunque en estos últimos años no he dejado de buscar fórmulas para enfocar de modo más social mi fotografía, descartando los intangibles y centrándome más en aplicar y compartir, con mayor o menor éxito, lo poco que sé en proyectos de formación para colectivos en riesgo de exclusión social o bien en documentar la labor de organizaciones o asociaciones que trabajan en ámbitos similares y que necesitan apoyo gráfico pero a las que sus presupuestos no les permiten la contratación de un profesional. A raíz de esto último, he tenido la oportunidad de viajar con el FiSahara a los campamentos de refugiados saharauis de Tindouf y de acercarme con Pallasos en Rebeldía a la realidad de una Palestina cada vez más ocupada y cada vez más desgastada.

Sin entrar a valorar un montón de puntos que seguro darían pie a un interminable debate, lo que no admite discusión alguna es que la situación en cualquier campamento de refugiados es intolerable y que, en pleno siglo XXI, se sigan levantando muros con el único objetivo de contener y aislar un pueblo de otro, injustificable. Por lo hablar de los niños. Duro es verles crecer en un entorno tan precario y duro es escucharles hablar de una situación en la que han nacido porque sí, porque les ha tocado y de la que repiten, como pequeños mantras, los argumentos de generaciones anteriores que en su infancia se encontraron con lo mismo al nacer también como refugiados. Ser testigo de todo esto (y mucho más) es duro… pero no deja de ser temporal. Ser refugiado es, hoy por hoy, es un estatus prácticamente indeleble. Sin embargo, rara es la persona que no vuelve de una experiencia similar y no desarrolla una sincera empatía por un pueblo, una causa y/o una situación que, por mucho que algunos intenten justificar, no hay por dónde cogerla.

Obviamente, comprobar de primera mano la vida que llevan palestinos y saharauis con apenas unos meses de diferencia entre un viaje y otro, ha sido el caldo de cultivo perfecto para plantearme rescatar la maratón de fotodonaciones pero dándole una vuelta de tuerca. Y así es como nace Fotos por Palestina. ¿Por qué Palestina y no el Sahara? Cualquiera de los países se merece cualquier iniciativa que les visibilice o que intente hacerles llegar ayuda de una forma u otra pero, en este caso, ha sido una decisión tomada por los vínculos creados durante mi estancia en Cisjordania, por la empatía derivada de hablar con médicos, refugiados, habitantes de ciudades sitiadas, responsables de asociaciones de ayuda locales y niños palestinos. Por eso y por la sucesión de, para mí, inexplicables que allí he podido ver: el muro, los checkpoints, la abrumadora política de interrogatorios, el exceso de celo de los adolescentes israelíes en el cumplimento de su servicio militar… En fin, de muchas cosas que darían para reflexionar en más de un post y en más de dos y que quizá algún día ponga en orden en mi cabeza y me lance a escribir. En cualquier caso, como ya he dicho antes, el objetivo primario de Fotos por Palestina no está en la reflexión y/o el debate, que sí es objetivo secundario, sino en la acción a través de la fotografía.

¿POR QUÉ COMPRAR UNA FOTO POR PALESTINA?

Aunque todo el proceso de puesta en marcha ha hecho gala de una marcada (excesiva, quizá) componente de improvisación, lo que sí que tenía claro desde antes de empezar es que no quería hacerlo solo. Fotos por Palestina tenía que ser un proyecto colectivo y la respuesta a ese envite en mi convocatoria en las redes sociales fue excelente. En menos de 24 horas ya había más de medio centenar de fotógrafos ofreciendo su trabajo de forma desinteresada y me veía obligado a cerrar la convocatoria a pesar de que otros muchos seguían mostrándose interesados (¡gracias a todos!). Tres días después, arranca la web…

Tanto en este proyecto como en las anteriores maratones de fotodonaciones, mi premisa es muy básica: poner a la venta fotografías que no lo están durante el resto del año y donar lo recaudado a proyectos destinados a mejorar el día a día de niños con infancias que no les desearíamos a nuestros hijos. En este caso, niños refugiados (o sitiados) palestinos. Fotos de autores emergentes o en pleno proceso de consagración; fotos únicas y que sólo se podrán adquirir hasta el día 15 de enero en la web del proyectoy que, en su amplia mayoría, desaparecerán después del mercado. En un plano más práctico, no deja de ser una oportunidad única para hacerse con el trabajo de unos autores con potencial para hacer que la compra se acabe convirtiendo en una inversión. O, simplemente, para poder decorar nuestra casa con fotografías con más personalidad que las que se puedan encontrar en grandes superficies de mobiliario, decoración y/o bricolage. Sin olvidar lo más importante, el auténtico valor añadido de Fotos por Palestina: que todo lo recaudado irá directamente a una zona que está necesitada de mucha ayuda.

Entiendo que son muchas las iniciativas que se presentan en estas fechas ofreciendo proyectos de ayuda en mil y un ámbitos diferentes y no voy a ser yo, por supuesto, el que vaya a decir cuál es bueno y cuál es malo (porque sí, rascando un poco descubriréis que hay muchos malos). Lo que sí que os puedo decir es que Fotos por Palestina va a prescindir de los intermediarios habituales y va a ir directamente a proyectos de desarrollo, formación y/o entretenimiento para la infancia coordinados por organizaciones y colectivos locales que trabajan en las zonas de Gaza y Cisjordania.

No os voy a dar más la turra, simplemente os invito a que entréis en Fotos por Palestina y descubráis alelencazo de fotógrafos que que participan y sus fotografías y que, si os gusta algo de lo que veis, echéis una mano comprando una (o varias) foto(s), difundiendo el proyecto en redes sociales, medios de comunicación o de boca a boca o haciéndome llegar feedback que me ayude a mejorar todo este tinglado montado a trompicones pero con mucha mucha mucha ilusión por parte de todos los que participamos en él.

¡MUCHAS GRACIAS!

 

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