Si hay una filia que compartamos Paco y yo, además de la obvia, ésa es la de los espacios abandonados. Son lo que la luz a una polilla, lo que un panal de rica miel a mil moscas, lo que un gurú a un troll, lo que una página de porno en streaming a un pop-up de poker online, lo que un lápiz a un tonto, lo que un niño en shorts a un sacerdote, lo que un puesto de consejero en un banco o multinacional a un ex-ministro… ¡Que no sabemos decirles que no si se nos ponen por delante, vaya! Así que cuando me propusieron algo de lo que probablemente os hablaré dentro de un par de semanas, no me pude resistir a la tentación de juntar ambas filias y pedirle al propio Paco que me echara una mano para llevarlo a cabo.

Ya habíamos coqueteado con la idea de usar los espacios públicos como soporte expositivo en septiembre con la exposición f de’phimero que hicimos por las calles de Granada durante f de photoblog y fue una experiencia muy divertida y positiva así que… ¿por qué no darle una vuelta de tuerca? Y se nos ocurrió ‘Abandonadas’.

La idea era encontrar un lugar abandonado al que se pudiera llegar y acceder con relativa facilidad y que no llevara asociado riesgo de accidente entrar en él para revivirlo por unos días y convertirlo en una improvisada sala de exposiciones (de fotografía en nuestro caso) efímera e incurada y abandonarla una vez montada la exposición. Como en f de’phimero, queríamos que su duración quedara a merced de los que la visitaran, según optaran por llevarse las fotos que más les gustasen o dejarlas para que las viera más gente. Para hacerlo más participativo, pegamos un post-it en cada una de ellas y dejamos varios carteles invitando a la gente a llevarse las fotos que más les gustaran a cambio de que dejaran un comentario sobre la foto o sobre la exposición en él. Veremos a ver si dejan alguno.

Como de mi filia por los espacios abandonados pende la subfilia de los secaderos de tabaco y dentro de esa subfilia están muy presentes los secaderos comunitarios de El Chaparral… Pues ahí que nos fuimos de cabeza y esto fue lo que salió.

Para los que tengan especial interés por las cifras, usamos 40 metros de cuerda de tender la ropa, 72 pinzas y 60 fotos a 30×20 con su correspondiente post-it. Éramos tres (Muriel, Paco y yo), así que nos salió a unos 25€ cada uno, que será bastante menos cuantos más seamos en próximas ‘Abandonadas’. Porque habrá más y os invitaremos a participar en ellas. Pero eso ya si acaso más adelante…

 

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