Quien más, quien menos, todos tenemos en algún rincón de nuestra casa un cajón de sastre lleno con cintas de cassette, discos duros de cuando los gigas se contaban por decenas, disquetes con más pulgadas que las pantallas de nuestros móviles, cables de red, cables usb, cables de cargadores que ya se perdieron, adaptadores de clavijas que posiblemente ya ni existan y otras obsolescencias que, programadas o no, llegaron hace años y que, por pereza, nostalgia, afán de coleccionismo o cualquier otro motivo, acabaron en ese cajón y no en un punto limpio (¡reciclad!). Si en ese cajón tienes alguna tarjeta de memoria o una cámara de fotos digital de cualquier tipo y operativa, entonces te voy a pedir unos minutos más para que leas este post hasta el final. Y si no tienes una, te invito a que también lo hagas porque quizá sí que sepas de alguien que tenga una o puedas llegar a ese alguien difundiendo este post en tu twitter (hashtag #camfunding), facebook, meneame, blog…

Pues sí, hacía mucho que no me dejaba ver por aquí. Y no habrá sido por no tener temas sobre los que escribir pero en este último trimestre se me ha ido escurriendo el tiempo entre los dedos a base de viajes, trabajos, cierre de temas de 2011 o preparativos de algunos para 2012. Y al final lo ha terminado pagando el blog. Que reaparezca con este post es, precisamente, porque uno de esos proyectos que va a ver la luz a principios del año va a necesitar la ayuda de todos para marcar la diferencia entre hacer algo chulo o algo muy chulo. Voy a intentar no alargarme demasiado, que siempre acabo yéndome por las ramas pero creo que es interesante poneros un poco en antecedentes para qué sepáis qué es lo que queremos hacer antes de saber lo que queremos de vosotros.

‘CONTAMOS’, O CÓMO EMPEZÓ TODO

Siempre me ha atraído el enorme potencial social de la fotografía en todas sus facetas; la parte que está por encima del mero acto de fotografiar y todo lo bueno que podría conseguirse a través de ella. En 2006 empecé a experimentar con las fotodonaciones -cuando ni siquiera sabía que se trataba de lo que es básicamente el crowdfundingvendiendo fotografías del fotoblog para financiar varios proyectos que prometían mejorar la vida de los niños en países de desarrollo y hace un par de años, a principios de 2009, intenté dar un pasito más tratando de poner en marcha ‘Contamos’, una serie de talleres de narrativa fotográfica para colectivos en riesgo de exclusión social con el que pudieran contar en imágenes aquello para lo que no tenían palabras. Por motivos logísticos, el primero de esos talleres se llevó a cabo con los integrantes del taller ocupacional de un pueblo de Valladolid. Que el taller piloto se realizara con un grupo tan heterogéneo y con grados de discapacidad psíquicas tan diferentes fue fantástico en todos los niveles y me ayudó mucho a descubrir un montón de carencias técnicas y personales que, sobre el papel, no había tenido en cuenta a la hora de planificar los talleres y a las que me ayudaron a improvisar soluciones. El taller tuvo como colofón una exposición y la presentación de las fotografías en la casa de cultura del pueblo, que se llenó hasta la bandera, haciendo que sus participantes fueran aquella tarde los protagonistas. Fue bastante emocionante y todos parecían muy contentos del resultado del taller pero la verdad es que fue el primero y el último.

No fue ninguna sorpresa para mí contar con todos los apoyos y las puertas abiertas para esta experiencia piloto al asumir yo los costes pero cuando se planteó que esto era como las drogas, que el primer taller era gratis pero que en el resto no estaría mal cubrir gastos (que no sacar beneficio), esas puertas se cerraron y esos apoyos se convirtieron en disculpas siempre asociadas a una presunta escasez de recursos económicos. Y como mi escasez de recursos económicos por aquel entonces no era presunta sino manifiesta, opté por aparcarlo todo con ánimo de retomarlo más adelante.

REENCUENTRO Y RESURRECCIÓN

Hace unos días, Paco me comentó que se había puesto en contacto con él un conocido suyo que trabaja en Aldeas Infantiles, interesado en hacer algún taller de fotografía en Granada con unos menores pertenecientes a varios colectivos en riesgo de exclusión social pero sin saber muy bien qué hacer. Fue uno de esos momentos de mirarnos y decir: —¿Estás pensando lo mismo que yo? —¿Un pulevín y una entera de tomate? —No, retomar los talleres aquellos que tenía aparcados. —Ah, sí, también. Y nos pusimos a ello. Creo que no lo he comentado antes pero estos talleres se plantearon desde un principio sin ningún ánimo de lucro pero también sin ánimo de poner la cama. Al ser en Granada no va a suponernos más coste que el del tiempo que le dediquemos pero sí que nos encontramos con que la mayoría de los chavales no tienen más cámara de fotos que la de sus teléfonos móviles. Sí, aquí es donde llegamos al meollo del asunto y esto se enlaza con el primer párrafo. Aquí es donde entráis vosotros. La idea es que si tenéis alguna tarjeta de memoria y/o cámara de fotos digital con todos sus accesorios (cables, cargador y batería) y que funcione pero que ya no uséis porque os habéis comprado una mejor, os habéis cansado de la fotografía o porque os tocó en una tómbola y nunca habéis tenido intención de usarla… Pues que nos la enviéis para poder usarlas en ese taller y dárselas al finalizarlo para que puedan seguir contando sus historias.

Antes de que os lancéis a enviarnos tarjetas y cámaras a lo loco, os tengo que advertir de que no podemos asumir los costes de envío. Ya, un asco, pero es que no nos da. ¿Y qué ganáis vosotros con todo esto? Por si no fuera suficiente con ganar un poco de espacio en vuestro cajón de miscelánea digital o apoyarnos en este proyecto, para empezar seréis los padrinos fotográficos del afortunado mozalbete al que le demos vuestra cámara y seréis los primeros en ver lo que van haciendo e incluso, si queréis, tendréis la opción de echarles una mano a la hora de enfocar su proyecto fotográfico. ¿Quién sabe si le estáis abriendo camino al próximo Walter Astrada con vuestra cámara? Además, en caso de que se consiga llevar a cabo una exposición, saldréis en los créditos de la misma y, si conseguimos que esto marche y haya más talleres, apareceréis como patrocinadores del taller que se lleve a cabo con vuestras cámaras. Es todo tan alucinante que os están entrando ganas de ir a comprar una cámara a los que no tenéis ninguna sólo para poder enviárnosla ¿Verdad?

COSAS QUE TIENES QUE SABER ANTES DE MANDARNOS NADA

Las cámaras no van a ninguna asociación, van a los participantes de los talleres. Y como los talleres los hacemos y gestionamos nosotros (Francisco Porcel y yo), también controlamos el destinatario de cada una de las cámaras.

El mínimo estimado para llevar a cabo este primer taller (para 12 participantes) es de 6 cámaras y el óptimo sería de 12. Una vez alcanzado ese óptimo detendríamos la recepción de cámaras en máximo de 20, que se guardarían para su uso en el siguiente taller y para el que se abriría de nuevo la recepción en caso de que tuviéramos necesidad de alguna más. Recordad que sólo vamos a usar cámaras de fotos digitales.

Los gastos de envío corren de cuenta del padrino. Perdón por insistir pero es que este detalle queremos que quede muy claro. Leed tres párrafos más arriba para saber los beneficios que os reportaría.

Como no podría ser de otra manera, estamos abiertos a recibir cámaras nuevas de modelos obsoletos (o no) de grandes marcas como Canon, Nikon, Fuji, Olympus, Leica, Hasselblad… ¡Pocas oportunidades se os presentarán de adornaros con la buenísima imagen que os aportaría respaldar un proyecto como éste! Por motivos técnicos que no vienen al caso, para Leica o Hasselblad, el mínimo es de 8 y el óptimo de 14.

Y, lo más importante, para ponerte en contacto con nosotros para saber dónde enviar las cámaras y/o tarjetas o para plantearnos cualquier duda que puedas tener, usa el formulario de contacto de esta web.

El taller se va a hacer sí o sí, independiéntemente del éxito que pueda tener esta propuesta que os hacemos pero en vuestras manos queda que se le pueda sacar todavía más rendimiento del que ya de por sí tenemos pensado sacarle. No es por meter presión. 😉

¿Que no tienes cámara ni tarjetas de memoria? También nos puedes echar una mano difundiendo este post, que seguro que por un camino o por otro llega a alguien que tiene un cajón lleno cintas de cassette, discos duros de los de decenas de gigas, disquetes con más pulgadas que la pantallas de su teléfono móvil, cables de red… Eso sí, hacedlo después del 25, que si no no lo va a leer nadie.

 

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