San José: la belleza está en el interior

Creo que, a fecha de hoy y sin temor a equivocarme, puedo decir que San José es la ciudad más fea que he tenido ocasión de conocer. Y ahí se hubiera quedado mi percepción de la capital tica de haber ido como turista porque si de algo carecen las oficinas de turismo y los hoteles de San José es de información para turistas de la propia San José, que venden exclusivamente la Costa Rica de playas, parques naturales y actividades aventura. Y, para demostrarlo, os propongo una cosa: buscad en google o flickr fotos de San José. Efectivamente, no sólo hay pocas sino que apenas un par nos muestran una imagen atractiva de la capital. Pero San José sí que tiene cosas que hacen que merezca la pena dedicarle unos días.

Es prácticamente imposible no pasar por San José en cualquier viaje que hagamos a Costa Rica. Al tener una infraestructura de carreteras radial, el paso por la capital se hace casi obligatorio para todo aquel que se quiera mover de un lado a otro por Costa Rica pero la forma de presentarse San José de cara al turista hace que ese paso se convierta en un mero trámite antes de que el turisbús pase a recogerte a la puerta del hotel rumbo al siguiente destino.

MOVIÉNDONOS POR SAN JOSÉ

Llegué a San José ya de noche, así que lo primero que me llamó la atención de la ciudad fue el estado de las calles. Más que asfalto con algunos baches eran baches rodeados con algo de asfalto. Si en algo se deben gastar dinero los conductores de San José es en amortiguadores. En cualquier caso, esto no va a ser un problema para nosotros porque la idea de alquilar un coche para movernos por San José sería lo más parecido a un suicidio por lo laberíntico de su entramado y su escasa señalización. Los transportes es mejor hacerlos en taxi -siempre pidiendo que nos pongan en marcha la madre, que es como llaman al taxímetro-, autobús -muy barato y con buena cobertura- o, para mí la mejor opción, a pie.

San José no es tan grande como puede parecer en un principio. Al menos la parte que nos puede interesar, que comprendería el barrio de Amón y sus barrios aledaños. Hospedarse en uno de esos barrios es buena opción en cuanto a que uno puede encontrar una habitación que se ajuste a su presupuesto y que en 20 minutos a pie nos podemos poner en pleno centro. Hay que tener en cuenta que muchos hoteles tienen varias categorías y varios precios dentro del mismo complejo y lo mismo puedes encontrar una habitación con baño compartido por 15$ como una habitación con una televisión gigante, recibidor, vestidor y baño por 50-60$. La conexión a Internet y el desayuno suelen estar incluídos en todo el abanico de opciones y los desayunos suelen ser un auténtico festín.

DISFRUTANDO DE SAN JOSÉ

San José no es una ciudad monumental. La Catedral, Correos, el Teatro Nacional, el Teatro Popular Melico Salazar y alguna casa de estilo colonial escondida entre las de bloques de cemento, madera y chapa que dan fe del rapidísimo y descontrolado crecimiento horizontal que ha tenido la capital costarricense. En cualquier caso, en mi opinión son zonas muy interesante más por la vida que las rodea que por su interés histórico y/o estético. Porque si algo hay que hacer en San José es sentarse y obsservar. Lo mismo que en Marrakech, los ticos pasan horas y horas sentados en bancos, bancadas, escalones, sillas en plazas, parques, calles o a la puerta de su negocio observando y disfrutando del ritmo que les rodea. Los predicadores de la plaza de Correos, las palomas de la plaza de la Cultura, Marito Mortadela y los músicos callejeros de paseo Central, el maravilloso parque de la Sabana o escuchar a los habituales del parque de Alajuela (a unos 20 kilómetros de San José), donde no entra nadie que no salga con un mote por parte de los que se pasan las horas sentados en sus bancos. Por muy fugaz que sea tu paso por el parque, más rápidos son sus cerebros a la hora de ponerte el mote. Mención aparte tiene, para mí, el Mercado Central y las calles que lo rodean, en las que encontraremos también los mercados Borbón, ‘Coca-Cola’ o el mercado negro, que es donde suele ir a parar todo lo que se roba casi al momento de robarse.

La vida nocturna también tiene muchas opciones -fuera de las sexuales-. Pasear deja de ser una opción recomendable una vez se esconde el sol y tirar de taxi la más interesante. Y aquí está el problema más grande que tiene San José para con ella misma: o conoces a alguien que te sepa guiar o será difícil que sepas a dónde ir. San José no aprovecha la cantidad de turistas, que van con una mentalidad de paso, que apenas salen del hotel por total desconocimiento de las opciones gastronómicas y culturales.

COMIENDO EN SAN JOSÉ

El Mercado Central se convirtió en mi lugar fetiche de San José tan pronto me llevaron la primera vez. Es un pequeño Zoco con diferentes ritmos según van pasando las horas del día. De la tranquilidad de la primera hora, cuando empiezan a instalarse los vendedores de chances y en el que merece la pena dedicar un momento a pedir un capuccino de los de ‘El Tostador’, en uno de los costados del mercado, al frenético ritmo de la zona de las comidas a mediodía, en cuyos sodas (típicos locales pequeños para comer platos ticos) podemos disfrutar de casados, gallos, chifrijos, ollas de carne o ceviches acompañados de frescos de tamarindo, cas, piña, mora… y llenar el estómago por poco más de 4$ al cambio (entre 2000 y 3000 colones). Si somos más de cerveza, la tica ‘Imperial’ es una buena elección. Un helado de sorbetera con gelatina de los de Lolo Mora, dentro mismo del Mercado Central, puede hacernos las veces de postre antes de continuar nuestro camino. Pero si no nos gusta lo que nos ofrecen los sodas del Mercado Central (que es la misma que van a ofrecernos los incontables sodas que hay por todo San José) o no soportamos el cilantro (condimento que nos vamos a encontrar en prácticamente la totalidad de los platos ticos), podemos optar por restaurantes tal y como estamos acostumbrados o por alguno de los muchos locales de cadenas de fast-food que hay en los alrededores del mercado.

Y creo que para un primer post sobre Costa Rica, ya está bien.

Continuará…

 

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