Especialidad en pinchos morunos

Hace ya unos cuantos días lo hablaba con Guillermo (a.k.a. desenfocado). Lo hablábamos mientras tomábamos uno de los mejores pinchos morunos que se pueden probar en Valladolid (y posíblemente en muchos muchos kilómetros a la redonda). Estábamos en uno de esos bares de toda la vida, de esos que están en pleno centro pero que, por algún motivo, parece que están escondidos.

Uno de esos que desde el principio optaron por no complicarse la vida y especializarse en el pincho moruno y la ‘jarramarra’. Uno de esos que te golpea con la palabra ‘cañí’ en las retinas según entras, sin decoración minimalista, ni mobiliario de diseño, ni chef de esos tan asépticos que parece que van a entrar a quirófano en vez de a cocina. De esos con una cocina que ni siquiera se puede llamar cocina detrás de la barra y que se limita a una parrilla de rejilla de las de toda la vida con las de brasas de leña siempre a punto en la que los pinchos se van haciendo según se van pidiendo y una salida de humos encima. No hay más. No hace falta más. Cuando te especializas no te va a hacer falta improvisar tanto; sabes lo que haces y lo que necesitas y eso simplifica enormemente las cosas, sí…

… Sin embargo, pasar todo el día haciendo pinchos morunos y cortando tomates tiene que ser un auténtico coñazo.

 

Puntúa esta entrada
Puntuación de los lectores 0 Votos
0.0