La ruta de los girasoles de La Bureba

Sois muchos los que de vez en cuando me escribís pidiéndome que os recomiende rutas para hacer escapadas fotográficas de uno o dos días por Castilla y León y a muchos os sonará la respuesta de “es que no sé cómo estará esa zona estos días” porque el paisaje castellano, como casi todos, cambia prácticamente cada mes. Una de las ideas con las que puse en marcha el blog era con la de ir poniendo de cuando en cuando alguna ruta de las que hago yo y en las que yo creo que la zona está “en su punto” para ser fotografiado. Voy a empezar con la que yo llamo ruta de los girasoles de La Bureba, al norte de Burgos, que ahora mismo está espléndida y que no tardarán mucho en empezar a verse marchitos.

HACIENDO RUTA

Aunque la comarca de la Bureba es bastante amplia, yo os voy a proponer una escapada de una jornada con un camino que abarca no más de 40 kilómetros y a partir del cual luego vosotros estiraréis o reduciréis según lo que vayáis encontrando. El eje de referencia que os voy a dar es el de la carretera BU-V-5103, que une Briviesca con Poza de la Sal pero, si venís desde Valladolid, os recomendaría que os salierais de la N-I y, en vez de ir hasta Briviesca, tiréis por la BU-V-5104 directamente hasta Poza de la Sal.

Ahora la gracia está en lo intrépidos que queráis ser con vuestro coche y el apego que le tengáis a sus bajos porque la ruta tenéis que hacerla vosotros. Lo ideal es que os animéis a salir por alguno de los muchos caminos de tierra que se ramifican desde el asfaltado. Los hay de gravilla, tierra, piedras y en los que, más que un camino, lo que hay es un acto de fe. Sea como sea, lo suyo es que os metáis hasta que encontréis algún sitio en el que dejar el coche (si tiene sombra, mejor) y desde el que empezar un paseo que os lleve a una foto que os guste. A todos los que van a mis talleres les digo siempre lo mismo: las buenas fotos de paisajes raras veces se toman desde las cunetas o los miradores, hay que ir a buscarlas… Y es algo en lo que no me cansaré de insistir. Y lo mismo que digo eso, reconozco que muchas veces nos pegaremos una caminata de órdago y nos encontraremos que no veremos la foto. Llegado a este punto nunca está de más sacar alguna foto ya que nos hemos tomado el esfuerzo de llegar hasta ahí; quizá veamos algo que nos gusta en el posterior visionado de fotos cuando lleguemos a casa.

Eso sí, os metáis por donde os metáis con el coche, hacedlo conduciendo despacio y con respeto al entorno. A nosotros se nos cruzó un corzo asustado mientras paseábamos por uno de estos campos de girasoles y, lo mismo que se asustó cuando pasamos cerca de su escondite caminando, se podría haber asustado cuando recorríamos el principio del camino con el coche… Y lo último que queremos es que una escapada fotográfica por la naturaleza se salde con el atropello a uno de estos fantásticos animales.

POZA DE LA SAL

Pero no todo van a ser caminos y campos de girasoles. La localidad de Poza de la Sal (lugar de nacimiento de Félix Rodríguez de la Fuente, apunte para mitómanos) bien merece un alto para tomar una cerveza en su plaza mayor, callejear por su casco antiguo, disfrutar de las vistas del Castillo de los Rojas (que harán que nuestra vista se pierda más allá del horizonte y que venga a nuestra cabeza la expresión “ancha es Castilla”), o dar un paseo por las salinas y dar un trago o refrescarnos con el agua helada, cristalina y “sin tratamiento químico” de las fuentes del parque.

HACIENDO UN ALTO PARA COMER

Si bien Poza de la Sal tiene una buena oferta de sitios para comer yo os voy a recomendar que os acerquéis a Salas de Bureba, una pequeña localidad a unos 5 kilómetros de allí, y os acerquéis al Bar/Comidas ‘Stop’, en la plaza de la Iglesia. Tiene un comedor pequeño (tiene 4/5 mesas) y el menú es diario y se limita a dos primeros y dos segundos pero por 10€ tendréis una comida casera bien rica, con opción a repetir plato si os habéis quedado con hambre, postre y café. Y si os gustan las cerezas, podéis seguir unos metros más por la carretera hasta llegar a fincas en las que os las venderán encantados por cajas y prácticamente recién cogidas del árbol.

Las horas de sobremesa, hasta las 6, son ideales para sentarse en una terraza a tomar café y esperar a que el sol afloje un poco. Nosotros las hicimos en una terracilla que hay en Poza de la Sal, a la sombra de un pequeño huerto de cerezos, por el callejón que baja a la izquierda (creo que se llamaba calle San Blas) desde el acueducto del Parque de las Salinas.

ATARDECER

Llegados a este punto merece la pena esperar a la caida del sol. En el caso de los campos de girasoles, y en mi opinión, las mejores horas son las últimas del día (ahora, en agosto, a partir de las 19.30-20.00) que son cuando el amarillo se dora y el verde se intensifica. Si en toda la jornada has encontrado un paisaje que te cautivó especialmente, es hora de que te acerques de nuevo a él y repitas la foto con esta luz o bien tienes un par de horas escasas para encontrarlo.

 

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