¿Y qué coche me compro, oye?

Cualquier calle es buena para esperar. Obviamente, a más tráfico, más opciones de terminar antes así que lo mejor es esperar en algún lugar de reconocido tránsito (supermercados, bocas de parking, oficinas de registro, la cola del paro…) a que alguien aparque o desaparque para acercarse con cautela y preguntárselo. A fin de cuentas, él o ella tiene carné de conducir y se acaba de bajar o va a subir a uno. Y nosotros queremos uno. Pero hay tantos… Él o ella tiene uno. Nosotros queremos uno. Él o ella tiene uno. Nosotros queremos uno… ¡Si es que cae por su propio peso! Lo que se dice blanco y en botella.

—¿Y qué coche me compro, oye? —, nos lanzamos.
—¿Perdón? —Aquí no tenemos que asustarnos, es normal, hemos llegado a este momento con un camino mental recorrido y se nos ha olvidado contextualizar. Es el momento de hacerlo.
—Que me quiero comprar un coche y si no es mucha molestia, que veo que tú tienes uno, me gustaría que me dijeras cuál puede ser el mejor para mí.- Ahora sí, más clara no puede estar la cosa. Es momento de sacar nuestra libreta de apuntes y…
—… ¿Perdón? —O no. Él o ella tiene carné de conducir y se acaba de bajar o va a subir a uno. Y nosotros queremos uno.Igual  nos hemos precipitado. ¿Estás hablando con el propietario de un utilitario, una berlina, un deportivo…? ¿Tiene pegatina/s de ITV en el parabrisas? ¿Rozaduras, golpes… peluches en el salpicadero? Son detalles que no habría estado de más comprobar antes de lanzar la sonda porque son detalles bastante orientativos para lo que nosotros queremos. ¿Y qué queremos? Eso ya debería estar en manos del que tenemos delante. Si vemos que no hemos acertado tenemos dos posibilidades: darnos la vuelta, doblar la esquina y volver a empezar en otra calle o bien ponernos en modo clip-de-office y proporcionar más datos a ver si así…
—Es que yo había pensado en tales o cuales modelos y marcas, que parece que corren mucho pero claro, no sé. Me gustaría saber si son realmente cómodos porque lo voy a usar para llevar a mi mujer y a mis hijos de vacaciones y lo mismo alguna vez para acercarnos a los cines nuevos de las afueras, que dicen que tienen unas butacas más cómodas. Tampoco me quiero gastar más de cuánto porque, ya sabes, la crisis… En fin, no sé, seguro que tú sabes mejor que yo, que tienes un coche y veo que lo usas.
—Pues… pues… no sé. —Si ves que aquí hay un silencio, espera con paciencia, que estás a punto de conseguir algo. —Cualquiera está bien para empezar ¿no? Yo es que no he vuelto a mirar los coches desde hace 10 años, que fue cuando compré el mío y no sé nada de los modelos que me dices pero he leído por ahí que ese modelo que dices está bien, lo que no sé es si está dentro del precio que tú dices…
—¡Pues eso digo yo! ¡Decidido! ¡Pillo ése! —Y como es de bien nacidos ser agradecidos, terminamos con un apretón de manos y nos dirigimos al concesionario más cercano. -¡Gracias, me has sido de mucha ayuda! ¡Qué bien conduces!
—De… De nada.
—Por cierto…
—¿Sí?
—¿Qué neumáticos le irían bien?
—¡Ng!

EPÍLOGO

Aparcó el coche, apagó la radio, sacó la llave del contacto y miró por el retrovisor antes de abrir la puerta. Una vez fuera metió la llave en la cerradura de la puerta y miró una vez más alrededor suyo mientras bajaba los seguros. Aún estaba un poco confuso. La conversación anterior seguía repitiéndose en su cabeza y no terminaba de encontrarle mucho sentido. Aquel tío se iba a comprar un coche y que quería que le ayudara a elegir… —Pero si hace que no miro coches desde que me compré éste hace cuánto… ¿ocho años? Y tampoco es que mirara mucho… No sabía yo que tener carné de conducir y coche estaba asociado a un conocimiento profundo en marcas, modelos y rangos de precios. Claro que tampoco me curré mucho el teórico en la autoescuela…—.

Compró el periódico, como siempre, y, después de un momento de duda, tres revistas del motor. ¿Quién sabe si mañana le volverían a preguntar?

 

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